¿Cómo lo logramos? En primer lugar, en pasos previos de nuestro proceso debemos buscar y recopilar los datos que deseamos exponer. Es importante destacar que, para hacer un uso eficaz de Graph, es fundamental tener una comprensión cabal de los datos que queremos graficar y del mensaje que queremos transmitir.
Una vez que disponemos de series de datos, que declaramos como entrada del proceso, la herramienta los transforma en gráficos que entrega como stream, es decir, los deja almacenados en la memoria del proceso para que luego sean tomados por otro paso del mismo proceso.
Esta representación puede adoptar diferentes formas, por ejemplo, gráficos lineales, de barra, de puntos, de torta u otros. Esto, gracias a que la herramienta Graph nos permite escoger el tipo de gráfico que mejor se adapte a nuestros datos y a nuestros objetivos de comunicación. También hace posible elegir, dentro de varias opciones, la paleta de colores que mejor concuerde con el diseño.
Para visualizar los gráficos en diferentes formatos, como documentos, mensajes de email, presentaciones u otros contextos, es necesario utilizar otra herramienta en un paso posterior, por ejemplo, FileBunker, herramienta que guarda en la nube el archivo y entrega la URL en la que queda almacenado. Pero la herramienta que empleemos para visualizar e integrar los gráficos generados por Graph, en los formatos deseados para su uso y distribución, dependerá de las necesidades que busquemos satisfacer.
Para los creadores, es muy importante ofrecer a los usuarios distintas opciones para ver datos, y es ahí que radica la importancia de la herramienta Graph, pues hace posible visualizar datos de manera clara y tangible, para una toma de decisiones informada y segura.




