Entre los factores que influyen en la entregabilidad, uno de los más críticos es la tasa de quejas.
Este indicador se calcula dividiendo la cantidad de personas que marcan un mensaje como spam entre el total de destinatarios. Una tasa elevada puede afectar gravemente la reputación del remitente y reducir las posibilidades de que futuros emails lleguen a la bandeja de entrada.
Si estás enfrentando este problema, probablemente te preguntes:
“¿Por qué nos marcan como spam, si los usuarios se suscribieron a nuestra lista?”
“Somos un remitente legítimo con un producto valioso, ¡no hacemos spam!”
Sin embargo, para los destinatarios, el spam no es solo mensajería no deseada, sino cualquier correo que ya no les interesa o que consideran intrusivo. Veamos por qué ocurre esto y cómo puedes evitarlo.
- Falta de consentimiento claro
Un usuario puede haber proporcionado su dirección de email en algún momento, pero eso no significa que haya dado su permiso explícito para recibir mensajes de tu empresa.
Existen distintos niveles de consentimiento:
- Permiso implícito: Un usuario compra un producto o descarga un recurso, pero no ha indicado expresamente que desea recibir comunicaciones.
- Opción negativa: La casilla de suscripción está marcada por defecto, lo que puede generar confusión y quejas.
- Permiso explícito: El usuario ha optado activamente por recibir emails, sin trucos ni condiciones ocultas.
📌 Caso real: Una empresa de artículos deportivos enviaba emails sobre surf a un usuario que, aunque había interactuado con ellos en el pasado, ya no tenía interés en ese contenido. La falta de actualización en la base de datos hizo que los mensajes fueran considerados molestos y marcados como spam.
✅ Solución: Implementa un sistema de doble opt-in para asegurar que solo las personas realmente interesadas se suscriban. Además, permite gestionar las preferencias de contenido.
- Frecuencia y relevancia inadecuadas
Enviar demasiados correos o mensajes irrelevantes puede cansar a los usuarios, llevándolos a marcar los emails como spam en lugar de darse de baja.
📌 Ejemplo: Un usuario compra una barbacoa a gas y luego recibe emails con recetas en lugar de accesorios relacionados con su compra. Aunque no se trata de spam en sentido estricto, la falta de personalización convierte el mensaje en una oportunidad perdida y aumenta el riesgo de quejas.
✅ Solución:
- Segmenta tu lista según intereses y comportamiento.
- Ajusta la frecuencia de los envíos según el nivel de compromiso de cada usuario.
- Utiliza contenido dinámico para personalizar los mensajes.
- Mala gestión de listas y contactos inactivos
Las bases de datos desactualizadas aumentan el riesgo de spam. Si sigues enviando emails a usuarios que ya no interactúan contigo, las posibilidades de quejas son mucho mayores.
✅ Solución:
- Implementa estrategias de reactivación para contactos inactivos.
- Si un usuario no ha interactuado en meses, reduce la frecuencia de los envíos o elimínalo de la lista.
- Respeta y procesa rápidamente las solicitudes de desuscripción.
- Falta de autenticación y diseño poco confiable
Los emails sin autenticación (SPF, DKIM, DMARC) o con asuntos engañosos pueden generar sospechas y aumentar las denuncias por spam.
✅ Solución:
- Asegúrate de que tus emails cumplen con los estándares de autenticación.
- Usa nombres de remitente reconocibles y confiables.
- Evita líneas de asunto engañosas o sensacionalistas.
Conclusión: Cuida tu reputación y optimiza tus envíos
Reducir la tasa de quejas es clave para mejorar la entregabilidad y la efectividad de tus campañas de email marketing. Aplicar buenas prácticas en la adquisición de contactos, la segmentación y la personalización te permitirá evitar que tus mensajes sean marcados como spam.
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